El mundo para nuestros hijos



El mundo que queremos para nuestros hijos, el mundo por el que queremos que ellos luchen y le consagren su vida:
  1. Un mundo donde las personas no sean juzgadas por su apariencia, ni siquiera por sus creencias, sino por su carácter y sus actos. Un mundo donde no juzguemos a las personas por oídas sino donde nos tomemos el trabajo de conocer a cada uno de quienes nos rodean. 
  2. Un mundo donde no haya diferencias entre lo que creemos, lo que hablamos y lo que vivimos.
  3. Un mundo donde nosotros y nuestros hijos podamos construir sueños de solidaridad, de reconciliación y perdón, de bienestar para todos, donde los que tienen den a los que no tienen, donde la mano no se le niegue a nadie.
  4. Un mundo donde entendamos que nos debemos no solo a nuestras familias y a nosotros mismos, sino que el único sentido de la existencia es entregar nuestra vida y esfuerzos, a quienes nos puedan necesitar; y esto como el centro de nuestra existencia.
  5. Un mundo donde los hombres comprendan que esto que llamamos vida no es la plenitud ni la podemos alcanzar aquí, sino que es tan solo la antesala, el lugar donde definimos dónde y cómo vamos a pasar, no propiamente nuestra ancianidad, sino todo el resto de la eternidad. 
  6. Gente que luche por algo más grande que sus placeres o su bienestar personal o familiar.
  7. Gente que nunca se rinda en la persecución de sus ideales. 
Al fin de cuentas parece que este mundo es tan solo un sueño pasajero: todos, algún día, deberemos despertar a la realidad. “Si la vida es un sueño, la muerte sería el despertar final, donde debemos responder por lo que hayamos hecho de nuestra existencia”.


Antonio Torres. 

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