Un día imposible de olvidar



El 20 de Julio del 2020 es el día que marcó nuestras vidas para siempre. Matías Torres, el mas chiquito de nuestra familia murió.

Cómo olvidar cada momento de ese día. Un Lunes festivo; Daniel (mi hermano) y yo, estresados porque teníamos que hacer un vídeo y los gritos de los niños no nos dejaban grabar. Nata jugando a las escondidas con los más pequeños. Cada uno en sus cosas, cuando de pronto un grito, un grito que nos deja fríos a todos. Corro a ver que pasó y desde el segundo piso veo a Matí, a nuestro Mati, en la entrada de la casa, Nata, su mamá gritando y apretándolo para sacarle el agua. Lucas grita con una voz de angustia, no sabemos que hacer... empiezo a llamar al 123 para pedir una ambulancia y a colmedica, no contestan. Mi mamá se sube al carro con Nata, Tata y el bebé, se van a buscar una clínica. Empezamos a contactar a los vecinos a ver si hay algún médico que nos pueda ayudar. Antes de salir del conjunto ya los médicos estaban llegando a ayudarnos, bajaron al niño al frente de un árbol y estuvieron con 6 de los mejores médicos de Bogotá tratando de revivirlo. Yo estaba en la casa con mis hermanitos tratando de calmarlos, nos pusimos a orar y por un momento tuvimos la esperanza de que Mati se salvaba, cuando mi mamá mandó un mensaje diciendo que había respirado. Me fui corriendo a buscar a Lucas para contarle que Mati respiraba y lo vi por la ventana llorando cerca a donde estaban reviviendo a Mati. Fui corriendo y me dí cuenta que esas noticias no eran tan alegres como esperaba, Mati seguía con los doctores respirando artificialmente. Mi mamá pidió que le trajera agua para bautizarlo ya que había dado signos de vida. Me devolví corriendo a la casa y Simón (mi otro hermano), tenía una botella de agua bendita, se fue corriendo a entregársela a mi mamá, lo bautizaron. Estuvimos 34 minutos esperando a que Mati reaccionara, llegó la ambulancia, pero finalmente los doctores llamaron a Nata y le dijeron que Mati se había ido. Hicieron que llamáramos a Antonio (el papá), el cual había estado todo el tiempo por el teléfono escuchando todo, el salió y les dieron la noticia a ambos. Regresamos todos a la casa. Nata con Mati en sus brazos. Mati helado, sus labios morados, pero con su belleza intacta, el bebe mas lindo que se puedan imaginar. 

Estuvimos todos en la sala, Nata vistió a Mati y nos pusimos a hacer un rosario todos en familia con Mati en las piernas de su mamá. 

En poco tiempo llegó la policía para hacer la investigación de lo sucedido. Los hijos mayores de Antonio llegaron a apoyarnos. Estuvieron pendientes de los chiquitos, dándoles almuerzo y jugando con ellos. 

Todos a la espera, tristes, sin saber a donde ir. 

Al terminar el día, la fiscalía se llevó a Mati y con él, nuestros corazones. ¿Cómo dormir esa noche? Me quedé en el cuarto de Nata hablando, viendo fotos... llorando, ella no quería dormir, me decía que Mati la espichaba cada noche y la despertaba en las mañanas ¿quién la iba a espichar? y ¿cómo se iba a poder despertar al día siguiente? Me decía: "Pala, es que si me duermo, mañana no me voy a poder despertar".  Me terminé subiendo a mi cuarto y me acosté a las 2:30am para levantarme a orar a las 4:30am. Que oración tan dura, pero que necesaria, ¿sin esa oración con qué fuerza íbamos a poder empezar el día? 

Y aquí vamos... 10 días después, todos con el corazón en la mano, pero dispuestos a hacer lo necesario para encontrarnos con Mati.

Tenemos un hermano en el cielo que nos espera, nos está construyendo una casa para que quepamos todos. Nosotros nos quedaremos alistando las maletas para podernos ir y llevarnos a los que mas podamos.

María Paula Gallegos V.




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