Lo que Vivimos es Solo un Sueño



Lo que vivimos es solo un sueño. La realidad se encuentra más allá de nuestras percepciones. Más allá de lo que nuestros sentidos y aún nuestra razón nos muestran. Despertar de este mundo oscurecido, percibir lo que en verdad existe, ir más allá de la sombras, ver, ver lo que nos rodea en su verdadera y profunda realidad, quizás era ese el destino primigenio del hombre, el indudable paraíso perdido que, sin darse cuenta, el hombre busca ahora con desesperación sin que pueda comprender que todo yace allí, a su alcance, oculto en sus recuerdos.

Pero ahora ya no puede llegar, no por sus propias fuerzas, no más allá de luminosos relámpagos que lo iluminan todo por un instante pero luego lo devuelven a las sombras. Despertar por sí mismo es despertar a su propia y terrible soledad y al abandono al que ha llegado a través del engaño y la mentira; es llegar a su propia muerte que lo atenaza sin misericordia. No es posible reconstruir aquí el paraíso; es necesario ir más allá y para ir más allá es necesario derrotar la muerte y esto no está en sus manos, o perderse de este lado en utopías y deseos y metas tan efímeros que no aguantan ni el paso de los años.

Aquí, todo envejece, todo se deteriora, todo muere. Aún la sabiduría, el conocimiento, el poder, la gloria, las metas logradas. Todo se va. Este sueño que llamamos vida nos engaña y nos impide ver que nada de lo que logremos aquí permanece. Que esta realidad es tan solo una falacia que nos lleva a vivir entre el engaño de un pasado que nos atormenta, bien sea con la nostalgia de las alegrías perdidas, o con la culpa y el dolor de los errores, y un futuro de esperanza que nunca llega pero que nos acerca, paso a paso, y de forma inexorable, a lo que más tememos: al final de todo, al final de la historia, a nuestra propia muerte, al encuentro con la nada, al dejar de ser.

Sin importar en qué creamos, sin importar si nuestra mente está afianzada en la verdad o en la mentira, en el error o en el acierto, es necesario ir más allá, es necesario penetrar las sombras, es necesario despertar.
O perecer aquí

Herza Barzatt

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